Obra pictórica 2008-2009

Llevada por el deseo de contemplar los lugares que llaman al recuerdo, visitarlos en la memoria, evocarlos, incluso interpretarlos como metáfora de un tiempo agotado. Descubrir que los espacios no nos pertenecen, mutan sin previo aviso para afianzarse, para permanecer al margen de nosotros. Pinto y despinto en construcciones urbanas dentro de una mirada emocional (como se debe pintar). Así el paisaje se vuelve un objeto de contemplación sensitivo.

Ya lo hacían los románticos. Para John Constable, “Pintar no es otra cosa que decir sentir”.

El pintor, receptor de la luz, puede arrojar una visión no experimentada por el espectador, es la seducción que pretende el autor desde una interpretación totalmente subjetiva.

Carmen Pérez Ramírez