Obra pictórica 1997-1998

A la luz ambarina de la tarde, contemplo espesos mantos de vegetación que se extienden más allá de la propia mirada. Hileras de ahuejotes y pencas guardan la historia de un paisaje sabio y entero que yace y emerge entre el sol y la luna. Configuración de escalada alta. Equinoccio de serpiente; el collar de sus plumas largas se abre paso para tomar la tierra y hacer oír las bellas flautas con ecos de cántaros y piedras sonoras.

Carmen Pérez Ramírez